No pasa solo en el auto cerrado: en un gran estudio británico, tres de cada cuatro casos en perros partieron con ejercicio. Aprende a reconocerlo y a enfriar bien a tu mascota antes de que llegue el calor.
Es enero, son las cuatro de la tarde y tu perro no quiere soltar la pelota. Corre, vuelve, jadea cada vez más fuerte. Al rato se echa a la sombra y no se quiere parar.
Puede ser cansancio. O puede ser el comienzo de un golpe de calor: la temperatura de su cuerpo sube tanto que puede dañar sus órganos y hasta causarle la muerte. Perros y gatos no transpiran como nosotros para enfriarse, así que el calor les gana más rápido de lo que crees.
Casi siempre pensamos en el auto cerrado. Pero un estudio VetCompass del Royal Veterinary College revisó las fichas de más de 905.000 perros en el Reino Unido. Entre los casos con causa registrada, el 74,2 % partió con ejercicio, el 12,9 % con el calor del ambiente y solo el 5,2 % con el encierro en un vehículo.
Los autores concluyen que, allá, el golpe de calor por ejercicio afecta y mata a más perros que el auto. Son datos del Reino Unido, pero la lección sirve igual en Chile: el verano se cuida en el auto y también en el paseo.
Según el Royal Veterinary College, las primeras señales se parecen en perros y gatos, aunque en los gatos suelen ser más sutiles:
En una etapa avanzada aparecen decaimiento, confusión, debilidad o colapso y convulsiones. Si ves cualquiera de ellas, es una urgencia veterinaria: empieza a enfriarlo y ve al veterinario de inmediato.
No esperes a que «se le pase». El golpe de calor puede ponerse grave muy rápido, y mientras más tiempo sigue con la temperatura alta, más daño le hace.
Una urgencia no es momento para buscar papeles. En el expediente de Pet-Zu llevas sus vacunas, controles y tratamientos, y lo exportas en PDF para mostrárselo a la veterinaria apenas llegues. Y ubica hoy, con calma, cuál te queda más cerca: aquí están por comuna.
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El Royal Veterinary College y la RSPCA, organización de bienestar animal de Inglaterra y Gales, coinciden: enfría primero, traslada después, y avisa a tu veterinario apenas puedas. Mientras antes baje su temperatura, mejores son sus posibilidades.
Aunque parezca recuperado, que lo revisen: las consecuencias más serias no siempre se notan de inmediato. Si es un gato, moja su pelaje con suavidad y cuida que el agua no le entre por la nariz ni la boca. Lo que venga después, como exámenes, tratamiento u hospitalización, lo decide el veterinario.
Cualquier perro o gato puede sufrir un golpe de calor, pero el Royal Veterinary College destaca a estos grupos:
El estudio VetCompass le pone números. Los perros braquicéfalos tuvieron más probabilidades de los tres tipos de golpe de calor (por ejercicio, por el ambiente y en el auto) que los de hocico mediano. Entre las razas con más riesgo aparecieron el chow chow, el bulldog y el bulldog francés.
La edad cambia el tipo de riesgo. Los perros jóvenes y machos se enfermaron más por ejercicio. Los de 12 años o más tuvieron cerca del triple de probabilidad que los menores de 2 años de sufrirlo solo por estar al calor, sin hacer esfuerzo.
¿Por qué los de cara chata? Los perros se enfrían jadeando, y estas razas no pueden jadear con la misma eficacia. Los gatos, además, eliminan bastante calor por la nariz al respirar, y un persa tiene mucho menos espacio ahí.
En los gatos el cuadro suele ser distinto. Según la PDSA, una organización veterinaria benéfica británica, la causa más común es quedar atrapado sin querer en un lugar caluroso y mal ventilado: una bodega, un garaje, un invernadero o un auto. Es muy raro que un gato haga un golpe de calor por ejercicio.
Las señales que más se repiten en gatos son jadeo y respiración rápida, babeo, vómitos o diarrea, debilidad, confusión, tambaleo y colapso. Ante cualquiera de ellas, el Cornell Feline Health Center recomienda contactar al veterinario de inmediato.
Antes de cerrar la bodega, el garaje o el auto, revisa que no haya un gato adentro. Y en los días de calor, déjale siempre agua fresca y un rincón con sombra.
En el auto, ni un minuto. Según la RSPCA, con 22 °C afuera un auto puede llegar a 47 °C adentro en una hora. Estacionar a la sombra o dejar las ventanas abiertas no lo vuelve seguro: el Servicio Meteorológico de Estados Unidos explica que dejar las ventanas un poco abiertas no reduce de forma importante el calentamiento.
Pasea temprano o tarde. El Royal Veterinary College recomienda sacar a caminar a los perros temprano en la mañana o más tarde en la tarde, para evitar las horas de más calor, y limitar el ejercicio en los días calurosos. Lleva agua. Si tu perro es mayor, cachorro, tiene sobrepeso, está enfermo o le cuesta respirar, la PDSA aconseja evitar del todo el ejercicio en los días de calor.
Prueba el suelo con la mano. El pavimento caliente puede quemarle las almohadillas. Pon la palma sobre el suelo: si no la aguantas cómodamente 7 segundos, está demasiado caliente para sus patas. El asfalto, la arena y el pasto sintético se calientan especialmente.
En la casa, sombra y agua fresca siempre, adentro y afuera.
El golpe de calor es mucho más fácil de prevenir que de tratar. Un paseo a otra hora, una mano en el pavimento y una veterinaria ubicada desde antes pueden cambiar el final de esa tarde de enero. Si todavía no sabes cuál te queda más cerca, revisa las veterinarias por comuna y esta guía para elegir una veterinaria.
Las primeras señales son jadeo intenso o ruidoso, inquietud, babeo, encías o lengua muy rojas y corazón acelerado. Si aparecen decaimiento, confusión, colapso o convulsiones, es una urgencia: empieza a enfriarlo y ve al veterinario de inmediato.
Sí, con agua más fresca que su cuerpo, pero nunca helada, porque reduce el flujo de sangre a la piel y le cuesta más enfriarse. No lo tapes con una toalla mojada y llévalo al veterinario aunque parezca recuperado.
Sí. Con 22 °C afuera, un auto puede llegar a 47 °C adentro en una hora, y dejar las ventanas un poco abiertas no reduce de forma importante el calentamiento. No lo dejes ni un minuto.
Sí. En los gatos suele pasar cuando quedan encerrados en un lugar caluroso, como una bodega, un garaje o un auto. Si tu gato jadea, babea, vomita o está débil, contacta al veterinario de inmediato.
Revisado el 14 de octubre de 2026. Es información general y no reemplaza la consulta con tu veterinario: si algo te preocupa de tu mascota, llévala.
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