Tu gato te habla todo el día con la cola, los ojos y la voz. Aprende a leer sus señales y a notar a tiempo cuándo algo le duele.
Llegas a casa y tu gato sale a recibirte con la cola bien parada. Se frota contra tus piernas, se echa a tu lado y te mira con los ojos entrecerrados. No dijo nada, pero te habló todo el rato.
Vale la pena entenderlo. Según International Cat Care, una organización experta en bienestar felino, los gatos son maestros en esconder el dolor y lo muestran de formas sutiles. El lenguaje que hoy te dice «estoy tranquilo» es el que un día te dirá «algo me duele». Y en dolores como el de las articulaciones, el cambio suele llegar de a poco.
Por eso conviene anotarlo. En el expediente de Pet-Zu cada registro guarda su fecha y tus observaciones: escribe ahí lo que notaste y desde cuándo, y exporta el historial en PDF para mostrárselo al veterinario.
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Cola en alto. Si se acerca con la cola vertical, en ángulo recto con el suelo, te anuncia intenciones amistosas. Suele venir con las orejas paradas y los bigotes relajados.
Es un saludo que aprenden de muy chicos. Un estudio en Behavioural Processes (Cafazzo y Natoli, 2009) observó que los gatitos levantan la cola al saludar a su madre y que los adultos la usan para mostrar que vienen en son de paz. En grupos de gatos, la muestran más los de menor rango ante los de mayor rango.
Cola entre las patas. Suele indicar ansiedad o miedo.
Cola en movimiento. Que la mueva no significa que esté contento. Extendida y moviéndose lento de lado a lado, puede indicar frustración. Si está agachado y la golpea contra el suelo, es una postura defensiva clásica.
Cola erizada. El pelo se para, la cola se esponja y a menudo la franja sigue por el lomo: quiere verse más grande. Con la espalda arqueada y el cuerpo de lado, el mensaje es «aléjate».
Ninguna señal sirve sola: mira la cara completa. Estas combinaciones las describe International Cat Care:
Los ojos fijos y muy abiertos, casi sin parpadear, aparecen en los encuentros tensos entre gatos. Los ojos relajados, que parpadean o quedan entrecerrados, indican que está a gusto.
Ese parpadeo tiene ciencia detrás. En 2020, un equipo de las universidades de Sussex y Portsmouth (Humphrey y colaboradores) publicó en Scientific Reports dos experimentos hechos en casa. En uno, 21 gatos de 14 hogares entrecerraban más los ojos cuando su dueño les parpadeaba lento que sin interacción. En el otro, los gatos se acercaban más a la mano de una desconocida si ella les parpadeaba lento que si ponía cara neutra.
Los autores concluyen que podría ser una forma de comunicación emocional positiva entre gatos y personas, con rasgos en común con la sonrisa humana genuina. Para probarlo, entrecierra los ojos con calma, ciérralos un momento y vuelve a abrirlos, mirando un poco más allá de él: mirar fijo pone distancia, advierte International Cat Care.
Nadie sabe del todo cómo producen el ronroneo, reconoce International Cat Care. Sí se sabe de dónde viene: la madre ronronea al volver al nido para avisar que todo está bien sin atraer depredadores, y los gatitos maman y ronronean a la vez. Ya adultos, lo usan como saludo y al acicalarse entre ellos.
Pero también ronronean cuando están enfermos o heridos. Hay teorías, como que los calma o que la vibración ayuda a sanar, sin respuesta definitiva. La RSPCA, la sociedad protectora de animales del Reino Unido, lo resume así: con el cuerpo relajado es buena señal; sin él, puede ser estrés.
VCA, una red de hospitales veterinarios de Estados Unidos, recomienda pedir hora lo antes posible si ronronea más de lo habitual y además le cuesta subir escaleras o saltar, se esconde o cambia su nivel de energía.
¿Y cuando te amasa? Los gatitos pisan la barriga de su madre, alternando las patas, para estimular la leche. Si te amasa en las piernas, International Cat Care lo lee como que asocia su relación contigo con la que tenía con su madre. Algunos hasta babean. Es normal y no se castiga: podría dañar el vínculo.
El dato que más sorprende: los gatos adultos casi no se maúllan entre ellos. Los gatitos sí le maúllan a su madre. Pero ya adultos, según International Cat Care, el maullido va dirigido sobre todo a las personas. La ASPCA, la sociedad protectora de animales de Estados Unidos, es más directa: no se maúllan entre sí, solo a nosotros.
¿Por qué? Porque les funciona. Si maúlla y le respondes con atención o comida, lo más probable es que lo repita. Se han descrito unos 19 patrones de vocalización, y algunos gatos suman sonidos propios que solo usan con sus dueños.
El trino corto, ese «prrrp» con la boca cerrada, es un saludo amistoso: puedes imitarlo para presentarte. Y si un gato mayor empieza de pronto a maullar mucho más, la ASPCA recomienda que lo revise un veterinario: puede haber una enfermedad, fallas de los sentidos o desorientación por deterioro cognitivo.
El dolor en los gatos rara vez se escucha: se nota en lo que dejan de hacer. Estas son las señales que enumera International Cat Care en su guía de septiembre de 2026:
Para leerle la cara existe la Feline Grimace Scale, validada en la Universidad de Montreal para el dolor agudo. Mira cinco rasgos: orejas giradas hacia afuera, ojos entrecerrados, hocico de redondo a ovalado, bigotes hacia adelante y cabeza bajo la línea de los hombros. Cada uno vale de 0 a 2; con 4 o más sobre 10, podría necesitar alivio del dolor. Tiene app gratuita, pero el puntaje es para tu veterinario, que decide el tratamiento.
Ve al veterinario de inmediato si tu gato, sobre todo si es macho, intenta orinar una y otra vez sin lograrlo o se queja al pujar. Puede ser una obstrucción de la uretra: es muy dolorosa y, sin tratamiento, puede ser fatal en 2 a 3 días. Para todo lo demás, si crees que siente dolor o tienes dudas, consulta a tu veterinario. Puedes buscar veterinarias por comuna o ver cómo elegir una veterinaria.
Tu gato lleva toda la vida hablándote. Mientras mejor lo entiendas, antes vas a notar cuando algo cambie.
Es señal de un gato relajado. Un estudio de 2020 en Scientific Reports vio que los gatos responden entrecerrando los ojos y se acercan más a quien les parpadea lento.
No siempre. También ronronean enfermos o heridos, y sin el cuerpo relajado puede ser estrés. Si ronronea más de lo normal y además se esconde o salta menos, llévalo al veterinario.
Una cola extendida que se mueve lento de lado a lado puede indicar frustración. La señal amistosa es la cola en alto.
Fíjate en lo que deja de hacer: se acicala, salta o juega menos, se esconde, come menos o hace sus necesidades fuera del arenero. Ante la duda, consulta a tu veterinario; si no logra orinar, ve de inmediato.
Revisado el 14 de octubre de 2026. Es información general y no reemplaza la consulta con tu veterinario: si algo te preocupa de tu mascota, llévala.
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